Música sacra en Jijona

Con Vicente Pla en la hoz del Huécar tras el concierto.

Da luz a mis ojos,
para que no me duerma en la muerte;
no sea que mi enemigo diga:
«lo he vencido»
.
[Usquequo Domine, François Couperin]

La providencia me sentó ayer tarde en un concierto de la Semana de Música Religiosa de Cuenca en el incomparable Espacio Torner junto a este señor. Él llevaba sonotone y yo convivo con una sordera moderadita. Me preguntó si yo era músico.

Compartimos libreto y escuchamos a Jeremías lamentarse en la voz del barítono Lisandro Abadie:

Illumina oculos meos,
ne umquam obdormiam in morte;
ne quando dicat inimicus meus:
prevalui adversus eum.

Al salir, me buscó y me volvió a preguntar dos veces más que si era músico. Negué tres veces, San Pedro style. Le daba igual mi respuesta: quería que me enviase desde su teléfono unos vídeos de un concierto suyo y diese mi veredicto. No tengo cara de juez de música sacra, creo.

Me dijo que se llamaba Vicente Pla y que era de Jijona. Consulto ahora en la red y veo que es «un destacado músico, compositor y maestro vinculado a la tradición musical de Jijona». Tiene cara de buena gente.

Nos hicimos una foto para sondear vía wasap a unos heladeros de Jijona que conocí de manera fortuita. Y rápidamente me dicen «¡oh, es Don Vicente, aquí en Jijona todo el mundo lo llama Don Vicente, el maestro de la escuela vieja».

Don Vicente tiene aura, como dicen los chavales. Forma parte de esa generación de larga trayectoria que amó su trabajo e hizo que España funcionase y avanzase.

Al despedirnos, creo que me dijo que podrían destruir el mundo pero no acabar con la Belleza. Supongo que se refería a la música, a Gustavo Torner, a la Hoz del Huécar. Así sea.

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